Apuesta por la escuela rural

Fuente: CIP Las Noticias de Cuenca

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David y Sumaya son dos de los pocos niños que se puede ver por las calles de Olivares del Júcar, un pequeño municipio con poco más de 300 habitantes que como muchos de la provincia sufre las consecuencias de la despoblación. Ambos tienen 11 años y como todos los niños de su edad cada mañana acuden al colegio, la diferencia es que son los dos únicos alumnos que tiene la escuela de su localidad.

El compromiso del Gobierno regional de mantener la escuela rural para favorecer el arraigo de la población y luchar contra la sangría que la despoblación está causando en nuestra región – especialmente preocupante en provincias como Cuenca– ha llevado a dar un paso más en la flexibilización de ratios y, al amparo del Decreto de Inversión Territorial Integrada (ITI), este curso por primera vez en la historia se ha permitido mantener la continuidad de las aulas unitarias aún cuando no se alcance el mínimo de cuatro alumnos establecido en la Ley de Educación de Castilla-La Mancha. Eso sí, siempre que las familias y los ayuntamientos estén de acuerdo.

Y este ha sido el caso de la práctica totalidad de los municipios de la provincia de Cuenca que este curso no alcanzaban el mínimo. Solo en el caso de Pozorrubio de Santiago se ha cerrado la sección ante la decisión de la familia de los dos únicos niños con edad escolar que han optado por trasladarlos al centro de Horcajo de Santiago.

Mientras, en Canalejas del Arroyo, Puente Vadillos, Carrascosa de Haro, Valdemeca y Olivares de Júcar, una decena de niños como David y Sumaya acuden diariamente a las escuelas de sus municipios. En estos casos, los padres consideran que la unidad de aula para niños con diferentes edades y curso tiene más pros que contras. Empezando, dicen, por la calidad de la enseñanza al estar más personalizada.

A su juicio el único inconveniente sería la socialización con sus iguales y esto es algo que “se solventa con actividades extraescolares”. Así lo pone de manifiesto Irene Blasco, madre de David, quien cuenta que a su hijo lo quieren apuntar a clases de natación en Cuenca y también de fútbol en La Parrilla. “No es en el aula pero se relaciona con otros chicos y chicas de su edad con estas actividades.Esto también requieren desplazamiento, claro, pero no es a diario y lo llevamos los padres. Eso no es igual que estar todos los días en la carretera para ir a Villares del Saz, madrugar, y además compartir autobús con los mayores que van al IES”.

De esta forma, consideran que salir a una edad temprana de su entorno no es lo más conveniente para los chavales. “Tener a los niños cuando son pequeños cerca hace mucho”, añade Eugenio, el padre de David, quien igualmente destaca la importancia de que tanto los padres o en su defecto los abuelos o algún familiar, si los primeros están trabajando, puedan acudir al centro en caso de que sean requeridos por cualquier cuestión sin la necesidad de tener que desplazarse, “que es más complicado”. Pero también incide en la necesidad de que “se mantengan los pueblos porque si no, se pierde todo”.

Cuando se echa el cerrojo a la escuela el pueblo va en declive. Mantenerla aunque sea con dos niños nos da esperanza

En la legislatura anterior en Cuenca se cerraron 36 escuelas con el aumento de la ratio de 4 a 11 alumnos, y cuando hace tres años el Gobierno de García-Page recuperó el mínimo inicial la reapertura ya no era tan fácil. La pérdida de población con hijos menores y el paso de algunos alumnos a Secundaria volvieron irreversible la situación.

En este sentido, el alcalde de Olivares de Júcar, Pablo Olivares Lagullón, cita el ejemplo del vecino municipio de La Hinojosa, uno de los que tras su cierre no se ha podido recuperar.

“Cuando se echa el cerrojo a la escuela el pueblo va al declive. Mantenerla aunque sea con dos niños nos da la esperanza de que venga alguna familia y también de que los niños más pequeños que hay en el pueblo se puedan incorporar y que pueda seguir abierta porque sus familias se quedan. Sin servicios públicos no solo que no llegan sino que los que hay se van”, señala el regidor de Olivares, que aplaude la decisión de la Junta para evitar que los pueblos que se encuentran en su misma situación no se hayan visto obligados a echar el cierre

El aula unitaria de este municipio no ha tenido nunca problemas para mantenerse abierta hasta que en los últimos años el efecto de la despoblación se ha dejado notar . El pueblo cada vez envejece más. Tanto es así, que el regidor señala que en los ocho años que lleva en el sillón municipal han nacido solo dos niños en el pueblo. Uno de ellos es Enrique, hermano de David, que ahora tiene dos años. Su madre mantiene la esperanza de que se mantengan las medidas excepcionales adoptadas este año y la escuela permanezca abierta para que su benjamín pueda iniciar la escolarización en el municipio.

Lo de este curso ha caído como miel sobre hojuelas, y es que hasta este mes de septiembre mantenían la incertidumbre de dónde tendrían que desplazarse los dos únicos niños en edad escolar que han quedado tras el ingreso en el IES de cuatro chavales.

“Ya dábamos por hecho que tendrían que ir fuera, pensamos que los mandarían a La Parrilla, pero al final nos dijeron que o aquí o a Villares y la verdad es que nos sorprendió la noticia de que la escuela se mantuviera abiertoa con dos niños, no lo esperábamos. Cuando la directora nos dijo que el cole seguiría abierto respiramos tranquilos. Es también una gran noticia para el pueblo en general porque que haya colegio es algo que se mira mucho y además los críos son una alegría”, apostilla Irene Blasco.

Cuando la directora, nos dijo que el cole seguiría abierto respiramos tranquilos

Canalejas del Arroyo es otro de los municipios en los que se repetía la situación. Esta, dice el alcalde, es la primera vez que la escuela se encontraba en estado de alarma. “Hace tres años eran 18 niños los que teníamos y en los últimos quedaron seis, pero han crecido y se han marchado al instituto y al final este año teníamos solo dos. En el pueblo lo que más hay son jóvenes de 16 a 20 años pero para abajo, pocos”, señala el alcalde, que al igual que su homólogo de Olivares destaca la importancia que tiene la escuela para que el medio rural pueda mantenerse.

“Quizá se piense que es una pena tener una escuela con dos alumnos pero los padres y los niños no tienen la culpa de esa situación, depende de la perspectiva en la que lo veamos. Como alcalde tengo claro que quiero que siga abierta la escuela y haremos todo lo que esté en nuestra mano para ello. Cuando se cierra la escuela se muere el pueblo, y es una pena”, concluye.

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