Ana de Mendoza, princesa de Éboli

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Ana de Mendoza de la Cerda y de Silva y Álvarez de Toledo, princesa de Éboli, fue una mujer española noble que tuvo una vida aristocrática en la Corte española y sufrió también grandes desgracias. Nació en Cifuentes (Guadalajara)

Ana era II marquesa por derecho propio, pero también duquesa, II princesa y II condesa. Pero por su matrimonio con Ruy Gómez de Silva, príncipe de Éboli, se convierte en princesa.

En su juventud, se la consideraba una de las mujeres más hermosas de la Corte, pero también era reconocida su inteligencia. Tenía un carácter altivo, dominante, pero también cuentan que era rebelde y apasionada.

Cuando aún era pequeña, practicaba la esgrima y así perdió un ojo. Cuando tenía 12 años, fue concertado su matrimonio con el príncipe de Éboli, un noble allegado al príncipe Felipe, más tarde Felipe II.

En 1558, Ana queda embarazada y da a luz a su primer hijo, Diego, que muere a los cinco años. Pero tiene nueve hijos más.

Su hijo Diego llega a ser marqués de Allenquer, duque de Francavilla y virrey de Portugal, su hijo Rodrigo hereda el ducado de Pastrana, su hija Ana contrae matrimonio con el duque de Medina Sidonia y su hijo Fernando se convierte en el arzobispo de Zaragoza.

Su marido fallece en 1573 y la princesa de Éboli, desconsolada, ingresa en el convento de las carmelitas de Santa Teresa de Jesús, pero la austeridad de esa vida pronto la aburre y vuelve a la Corte de Madrid.

Allí vuelve a encontrarse con un viejo colaborador de su esposo, Antonio Pérez, secretario de Felipe II y con él tiene una relación que ocultan al rey.

Pero Juan Escobedo lo descubre, y Antonio Pérez y la princesa de Éboli deciden eliminarlo, convenciendo al rey de sus intenciones ocultas. Intentan envenenarlo 3 veces y fallan, hasta que contratan a unos asesinos para matarlo en 1578.

Al morir el rey de Portugal, Antonio Pérez y la princesa de Éboli intervienen en la sucesión a espaldas de Felipe II, intentando un matrimonio a conveniencia del hijo de Antonio. Pero Felipe II se entera y prepara pacientemente la caída de ambos.

El 28 de julio de 1579 ordena la detención de la princesa de Éboli y su esposo. Pero Antonio Pérez persuade al rey de que posee información de estado y logra ser condenado por corrupción, aunque 10 años más tarde es condenado por la muerte de Escobedo.

La princesa de Éboli fue encerrada en la torre de Pinto, luego en Santorcaz y finalmente en su palacio de Pastrana. En 1582, Felipe II despoja a Ana de la custodia de sus hijos y también de la administración de sus bienes.

Ana intenta refugiarse en el convento de las monjas franciscanas de Pastrana, pero no logra ser admitida y es encerrada en el palacio ducal de Pastrana, donde fallece el 2 de febrero de 1592.

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