Volver a Verte

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Mª Luz Domínguez

Esta es mi pequeña aportación a la iniciativa de expresión de Misión Comisión en la que podéis participar.

Me acerqué a verte una mañana de marzo. Fue casi sin pensarlo, me desperté antes de lo previsto y no dude en prepararme y emprender mi viaje. Me recibiste sonriente, soleada y preparada porque no era un día cualquiera y no solo recibías mi visita, también la de cientos de personas que no querían perderse la oportunidad de verte. Pasamos la mañana al sol, con esos primeros rayos de una incipiente primavera, que alegraban y tímidos empezaban a calentar el rostro. El murmullo y el ir y venir de gentes animaban el ambiente. Mi reloj me advertía de mi partida para no demorar mi regreso. Cogí mi coche y te dejé atrás como tantas veces con la promesa de volverte a ver tan pronto como mis obligaciones me permitiesen.


Hace unos días el mundo ha cambiado y nos hemos visto inmersos en un mal sueño. Una pandemia, el coronavirus, que nos obliga a permanecer confinados en casa. Quien nos lo iba a decir a nosotros que pensábamos ser los únicos dueños de nuestra libertad. Alguien silencioso e invisible ha puesto de manifiesto nuestra debilidad. Somos un ser humano mas y no superior a otras especies. Para poder hacer frente a este enemigo debemos estar en el domicilio. La única ventana al mundo son los medios de comunicación: la tele, la radio, el móvil….


Miro al horizonte y te recuerdo. No sé cuándo podré volver a verte. Cuando lo haga sé que no seré la misma. Tu tampoco lo serás. Desde el comienzo de esta situación he pensado en ti y en los tuyos. Hace meses me quejaba de que no era justo que estuvieses algo vacía y no lo decía porque no tuvieses gente que te quiere y te apoya sino porque tú, como otras vecinas tuyas, necesitabas que no se acordasen de ti solo cuando interesaba. En estos días me alegraba de ese hecho, el de estar casi vacía, así no tenías mucha gente alrededor y prefería que aquellos que te visitaban cada fin de semana esta vez no te vieran. Prefería soñarte inmersa en una bola de nieve de cristal, protegida y cuidada.


Con el discurrir de los tiempos te he podido ver a través del móvil. Te ayudan a sanearte y te cuidan con todos los medios posibles. Me alegro enormemente por ello.


Veo con tristeza que te han hecho daño, que algunos de los tuyos se han marchado sin avisar y que no les has podido despedir como se merecían. Se que no les vas a olvidar porque nunca nos dejas partir para siempre.
Cuando todo pase volveré a verte. Se que reaparecerás ante mis ojos con la mejor de tus caras.

El silencio de tus calles se convertirá de nuevo en algarabía. Volverás a recibir a la Virgen del Valle y a San Blas para que procesionen ante la mirada de sus devotos, volverás acoger el baile, las risas y los brindis de los tuyos en la Plaza de D. Pedro Roca y me volveré a quejar cuando el viento solano de la Alta Mancha Conquense a la que perteneces me despeine por el “Transparente”. Todo va a salir bien. Hasta entonces te echaré de menos Torrubia del Campo.

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