Torrubia, el pueblo de los regresos

Se acabaron las fiestas de septiembre en honor a la Virgen del Valle. Se apagaron las luces, terminó la música y las calles de Torrubia volvieron poco a poco a ese silencio que tan bien conocemos quienes sabemos cómo cambia el pueblo cuando termina el verano.

Septiembre se marcha y octubre nos devuelve a la rutina. También a nosotros. Desde La Voz de Torrubia comenzamos una nueva temporada con la intención de seguir contando lo que ocurre aquí, lo grande y lo pequeño, aquello que forma parte de la vida cotidiana de un pueblo que nunca termina de quedarse vacío del todo.

Porque octubre también trae regresos. Vuelve la competición liguera y el C.F. Torrubia afronta su segunda temporada desde que el fútbol regresó al pueblo. Lo hace, además, después de una excelente pretemporada que invita a comenzar el campeonato con ilusión. Volveremos al campo, a comentar los resultados y a esperar que cada jornada nos dé alguna alegría.

Pero fuera de los fines de semana, Torrubia recupera su ritmo habitual. La vuelta al cole, el trabajo y las obligaciones hacen que durante la semana las calles estén más vacías. Después llega el viernes y algo cambia. Se abren más casas, aparecen más coches, vuelven familias y amigos y durante un par de días el pueblo parece recuperar parte del movimiento que dejó atrás el verano.

Así transcurre el otoño en Torrubia, entre pequeñas idas y venidas y mirando siempre hacia la siguiente fecha marcada en el calendario.

Y casi sin darnos cuenta llegará noviembre. Los Santos volverán a llenar el pueblo, aunque esta vez el regreso tenga un significado diferente. Serán unas horas para visitar el cementerio, llevar flores y recordar a quienes ya no están. También para encontrarnos con quienes siguen viniendo porque aquí permanecen sus raíces y una parte importante de su historia.

Después llegará diciembre. Con la Navidad se producirá otro regreso. Volverán a abrirse casas, las familias se reunirán alrededor de una mesa y las calles recuperarán durante unos días voces que hacía meses que no escuchábamos. Y entre Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Reyes comenzaremos a mirar de nuevo hacia otro momento especialmente nuestro.

Porque cuando apenas hayamos estrenado el nuevo año, San Blas estará ya cerca.

Y entonces Torrubia volverá a llenarse para celebrar las fiestas de nuestro patrón.

Quizá esa sea una de las particularidades de vivir en un pueblo como el nuestro. Medimos el paso del tiempo de una manera diferente. No solo por meses o estaciones, sino por fiestas, regresos y encuentros. Virgen del Valle, Los Santos, Navidad, San Blas… Cada fecha nos recuerda que, aunque durante muchos días las calles parezcan vacías, siempre existe un motivo para volver.

Y mientras haya alguien esperando ese próximo regreso, Torrubia nunca estará completamente vacío.

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